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Persiguiendo una promesa.

Autor: Pastor Maickel Caroca

El pueblo de Israel estaba por vivir un nuevo tiempo, los días del desierto se habían terminado, y Moisés había muerto, ahora Josué asumía como el nuevo líder, y se encontraban a puertas de terminar un largo proceso, para finalmente entrar en el cumplimiento de una promesa que había sido hecha por Dios cientos de años antes, solo un último obstáculo los separaba de una nueva temporada, el río Jordán estaba entre los 40 años de vagar por el desierto y este nuevo tiempo, durante 430 años Israel fue esclavo en una nación ajena y antes de eso un pueblo de nómades. Ahora todo estaba por cambiar, debían dejar atrás muchas cosas que hacían parte de su día a día, una antorcha de fuego los protegía y abrigaba durante las frías noches del desierto, una nube los protegía del abrazador sol de ese mismo desierto, el agua que brotaba de una roca y que les proveía lo básico que una persona necesitaba para no morir deshidratado por los climas extremos, ese largo viaje que duró 40 años y sin olvidar el maná que llovía del cielo cada día y que se había vuelto el alimento incansable en cada familia, dejarían de estar disponibles, ahora sería un tiempo de conquistar y de enfrentar grandes batallas por la tierra prometida, la tierra debía ser conquistada, deberían cazar para comer, plantar para cohechar, y trabajar para cada una de sus necesidades. Pero dos tribus y media de Israel tomaron una decisión que sorprendió a todos: dejarían de seguir la promesa de Dios y se quedarían al otro lado del Jordán, pienso que no por que fueran malas personas o cobardes, sino porque la jornada los había agotado y encontraron que, en ese lado del Jordán, podían establecerse y cumplir sus sueños.


Así muchos de los que van contigo en algún minuto pueden tomar esa decisión, y simplemente quedarse al otro lado del Jordán, pero esta decisión era muy importante, ya que no contarían con los milagros de provisión y una certeza de victoria de parte de Dios, al otro lado no podrían ver el Jordán abrirse ante sus ojos, en otras palabras, tendrían que hacerlo con sus propias fuerzas... Las promesas de Dios tu no las puedes abandonar por una temporada de comodidad.

Nunca renuncies a la posibilidad de perseguir una promesa de Dios, por muy difícil que se presente tu futuro, Dios sabe que lo que se viene por delante es mucho mejor que a lo que estas renunciando.

No olvides que tu naciste para más … God bless you.

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